Hablemos, pues, de este disco:
Tras "Soy un astronauta más" (muy influenciado por su proximísima pertenencia a los Ronaldos y su búsqueda de un sonido propio), y "Sueños" (un libro-disco muy intimista y extravagante), Coque nos sorprende con un rock más sencillo, clásico y, ¿por qué no decirlo?, comercial. Esta última cualidad le ha valido al bueno de Coque el reconocimiento que sus dos discos anteriores no tuvieron (quizás injustamente).
Aparecen en este disco dos o tres canciones buenas (Hasta el final, Berlín, La hora de los gigantes) y un par de ellas más que apuntan buenas maneras si sigo escuchándolas. Coque ha encontrado un sonido y un ritmo propio, bastante parecido al de Iván Ferreiro (salvando las evidentes distancias) y se encuentra cómodo, parece haber terminado, por tanto, su proceso de autobúsqueda y podemos dar por comenzada oficialmente su carrera en solitario.
Los puntos flojos del disco probablemente estén en que, debido quizás a lo que comentaba antes, Coque arriesga poco: los temas son bastante parecidos entre sí y en algunos casi hasta aprecio el miedo a la improvisación o a la ruptura por parte del cantante (rimas que podrían ser más agresivas y ausencia de los "puntos de ruptura", en los que la canción se convierte en un ordenado caos sonoro, que sí aparecían en "soy un astronauta más"). Pero estos pequeños peros seguro que los solucionará Coque según valla madurando y ampliando su estilo propio: espero mucho de su próximo disco, pero mientras os recomiendo que vayáis disfrutando con éste.











